lunes, junio 28, 2010

Estructura de las oposiciones para personal de administración y servicios

La estructura de una oposiciones a una administración pública, ya sea local, autonómica o nacional, suele contener algunas o varias de las pruebas que aparecen a continuación, dependiendo lógicamente del tipo de cuerpo al que se aspira:


Cuestionarios tipo test

Consisten en contestar un cuestionario de preguntas con respuestas múltiples basado en el programa que figura en la convocatoria. Su tiempo de duración depende del número de preguntas, siendo lo normal un minuto por pregunta o algo menos. Por ejemplo, un cuestionario de 150 preguntas suele tener como tiempo máximo para la realización ciento veinte minutos.


Examen de desarrollo a partir del programa

Consiste en redactar unos temas, extraídos al azar por el tribunal, del programa que figura en la convocatoria. Normalmente suelen estar distribuidos entre grupos de materias, correspondiente cada tema a un determinado grupo de materias. La duración depende del número de temas a desarrollar, siendo lo normal una hora por tema, así por ejemplo, si el número de temas para redactar son tres, la prueba durará tres horas.

El ejercicio suele ser leído por los aspirantes en sesión pública ante el Tribunal. Un aspecto que suele figurar en las convocatorias es que transcurridos diez minutos de la lectura, el Tribunal podrá decidir que el aspirante abandone la prueba por estimar su actuación notoriamente insuficiente. Concluida la lectura, el Tribunal podrá formular preguntas y solicitar aclaraciones en relación con las materias expuestas, durante un plazo máximo que suele ser de diez minutos.


Examen de desarrollo de temas relacionados, pero no coincidentes

Consiste en desarrollar por escrito, unos temas relacionados, pero no coincidentes con el programa que figura en la convocatoria. El tiempo normal suele ser dos horas por tema, así en una prueba con dos temas, la duración sería de unas cuatro horas.

El objetivo de esta prueba es poner de relieve los conocimientos del aspirante valorando los conocimientos, la claridad y orden de ideas y la calidad de la expresión escrita, así como su forma de presentación y exposición.

Al igual que en el examen de desarrollo de temas del programa, suele ser leído en sesión pública.


Examen práctico

La casuística es más variada, ya que hay grandes diferencias según el cuerpo que se trate. Pueden ser pruebas físicas (policía, bomberos, etc.) o resolución de supuestos prácticos, como una memoria crítica, comentario o informe sobre un proyecto, plan de actuación, etc., o cualquier otro supuesto. O incluso hasta examen de visu o reconocimiento visual.

Una de las notas que define esta prueba es la oralidad, consecuencia de carácter práctico. En el caso de que sea por escrito, también suele ser leído en sesión pública, pudiendo el tribunal dialogar con el opositor sobre extremos relacionados con su ejercicio.


Examen de idiomas

Suele consistir en la traducción, directa y sin diccionario, de un texto propuesto por el Tribunal durante un tiempo que no suele ser muy elevado, soliendo ser de cuarenta minutos a una hora.
Los idiomas suelen ser inglés, francés o aleman, por preferencia en este orden y frecuentemente se permite elegir el idioma al aspirante.

2 comentarios:

auxiliar del estado dijo...

las oposiciones son muy exigentes y difíciles de superar pero vale la pena presentarse a los exámenes en busca de un trabajo fijo que asegure un prospero futuro económico.

DURI dijo...

Sí que merece la pena intentarlo, tal y como está el mercado de trabajo en España. Y no parece que vaya a cambiar al menos a corto plazo.
Luchar con todas las fuerzas y si no se consigue, tener un plan B (hay mundo y vida más allá de las oposiciones). Si el momento crudo de no conseguirlo (que no fracaso a nivel personal) se llega a producir hay que pensar (aunque en ese momento no se vea) que el esfuerzo no ha sido baldío, porque se han adquirido unos hábitos de esfuerzo, de trabajo, de sacrificio, de superación, que se llevarán consigo toda la vida.
Y nunca es tarde para seguir intentándolo. La Administración es la única empresa (o al menos de las pocas) a la que no le importa tu edad, ni tu sexo, ni tu condición.
Tan sólo dos refranes: nunca es tarde si la dicha es buena y el que la sigue la consigue.
Ánimo.